TDAH – Información

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El trastorno por déficit de atención con/sin hiperactividad TDAH es de origen neurobiológico que se caracteriza por la presencia de 3 síntomas o rasgos:

  • Déficit de atención
  • Impulsividad
  • Hiperactividad motora y/o vocal

Se identificará como un trastorno cuando estos síntomas, o los comportamientos que de de ellos se deriven, se den con mayor frecuencia e intensidad que en los niños/adolescentes de la misma edad y que interfieran en su vida cotidiana en casa, la escuela y en su entorno en general. Hay que tener en cuenta que no todos los niños con este trastorno manifiestan los mismos síntomas ni con la misma intensidad. Nos podemos encontrar el caso de un niño que presente dificultades relacionadas con la atención pero q no presente un mayor grado de movimiento o de respuestas impulsivas que los niños de su edad.

TDAH en niños

Estudios actuales afirman que el TDAH/TDA es el trastorno con mayor incidencia en la infancia. Se puede afirmar que al menos 1 niño de cada aula puede presentar TDAH, independientemente del entorno y lugar del mundo en el que se encuentre.

La prevalencia del TDAH se sitúa entre un 7-10%. La mayoría de niños con TDAH tendrá 1 trastorno añadido, alrededor del 32% tendrá 2 trastornos añadidos i el 11% presentará 3 o más. Alrededor del 19-26% presentarán un trastorno de aprendizaje, es decir que su rendimiento en lectura, cálculo o expresión escrita es inferior al que se espera por su edad, escolarización y nivel de inteligencia.

Aunque el TDAH no es un trastorno de origen emocional, si es cierto que estos niños tienen dificultades en el manejo de sus emociones, básicamente la de la rabia. Alrededor de un 25% puede presentar una sintomatología depresiva o ansiosa. Es frecuente identificar estas dificultades en niños predominantemente desatentos, ya que son estos los que por falta de concentración, planificación y organización presentan más limitaciones para seguir el curso escolar.

Se identificará como un trastorno cuando estos síntomas, o los comportamientos que de de ellos se deriven, se den con mayor frecuencia e intensidad que en los niños/adolescentes de la misma edad y que interfieran en su vida cotidiana en casa, la escuela y en su entorno en general. Hay que tener en cuenta que no todos los niños con este trastorno manifiestan los mismos síntomas ni con la misma intensidad. Nos podemos encontrar el caso de un niño que presente dificultades relacionadas con la atención pero q no presente un mayor grado de movimiento o de respuestas impulsivas que los niños de su edad.

Las dificultades más frecuentes en las tareas de lectura son:

  • Omisiones, adiciones, sustituciones…
  • Dificultades delante de algunos grupos consonánticos: pr/tr/bl.
  • Comprensión lectora deficiente
  • Desagrado o rechazo a la lectura
  • Lectura lenta, silabeada o precipitada

Las dificultades más frecuentes en las tareas de escritura son:

  • Unión de palabras, fragmentaciones, adición-omisión-sustitución de letras, repetición de sílabas o palabras…
  • Caligrafía pobre y desorganizada
  • Alto número de errores de ortografía

Las dificultades más frecuentes en las tareas de matemáticas son:

  • Pobre comprensión de los enunciados
  • Dificultad a la hora de identificar la operación que hay que utilizar
  • Dificultad de abstracción de conceptos matemáticos
  • Respuestas impulsivas en el cálculo mental
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El TDAH y la motivación

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Cuando niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) logran pasar horas dándole con los pulgares a su Nintendo y se muestran en cambio incapaces de completar un examen con diez problemas, los adultos suelen escamarse. ¿Sólo son inatentos con las mates, con el trabajo, con los deberes? La clave para entender esta disparidad no parece estar en la voluntad o la mala educación, sino en los confines del cerebro. Más concretamente en el núcleo accumbens, una pieza esencial del estriado ventral, la región del cerebro relacionada con el placer y la recompensa.

Al final es una cuestión de dopamina. Ese núcleo situado en las profundidades cerebrales está alterada en los niños con TDAH. Así lo han demostrado investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y del Vall d’Hebron. “A través de una resonancia magnética nuclear a 42 niños entre 6 y 18 años con TDAH, y otros 42 con la misma edad y sexo y sin ninguna anomalía cognitiva o de conducta, hemos comprobado que el volumen de esta región, el estriado ventral, está reducido en los que tienen TDAH”, explica Sussanna Carmona, investigadora de la unidad de Neurociencia Cognitiva de la UAB (IAPS-Hospital del Mar).

Tradicionalmente se pensaba que el TDAH sólo era una alteración cognitiva, que sólo afectaba a la atención propiamente dicha. Ahora se confirma que también hay problemas para mantener esa atención por alteraciones en el proceso de motivación y que esa es la razón por la que quienes tienen ese trastorno mejoran su atención cuando el estímulo es inmediato. Como con la consola. 

La Motivación

“Para hacer cualquier cosa tenemos que estar motivados, se ha de activar el circuito”, recuerda la investigadora. El segundo paso es tener la capacidad cognitiva para hacerlo, y el tercero, la capacidad motora. Pero si falta el primero, el resto no se puede poner en marcha.

Dopamina a pequeñas dosis

“Cuando tenemos que estudiar hoy para lograr un aprobado en junio, nuestros circuitos de recompensa han de tener un determinado nivel de dopamina para ir liberándola en pequeñas dosis cada cierto tiempo: así mantenemos la motivación a largo plazo. Con el TDAH esta función está alterada y parece, al menos en una parte de los casos, que no se produce esta liberación a pequeñas dosis de la dopamina, por lo que no hay motivación a largo plazo”. ¿Y la educación? “Modula, claro, pero estamos hablando de un estado, que tienes o no tienes”. Por eso mismo, el hallazgo puede tener consecuencias en el modo de enseñar y educar a estos niños: “mantenerles atentos puede depender de saber dar compensaciones inmediatas”, explica Susanna Carmona.

Dos déficits

“Si puede mantener la atención en el juego de su consola y no en otras muchas actividades, es posible que su problema no sea atencional propiamente dicho, sino de alteraciones en el proceso de refuerzo, en el sistema de recompensa”, apunta la doctora Carmona. “Creemos que en elTDAHconviven los dos déficits”. Es más, en los niños y niñas estudiados, cuando más reducido aparecía el estriado ventral, más hiperactividad e impulsividad se detectaba.

El sistema de recompensa existe también en otros seres vivos. Por ejemplo, las ratas, animales que han contribuido a conocer estas profundidades cerebrales. Este circuito interviene, por ejemplo, en la adicción al tabaco: “Ante un cigarro, esta región que codifica la motivación se activa muchísimo”, explica la investigadora de la UAB. El trabajo, en el que han participado la Unidad de Neurociencia Cognitiva de la UAB (IAPS-Hospital del Mar) e investigadores clínicos del Vall d’Hebron, ha sido publicado en la revista Biol Psychiatry.

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